lunes, 9 de noviembre de 2015

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
Patrimonio Histórico-Artístico Edificado de Victoria. 

Ficha SEDUMA: 247                        Ficha INAH: 074



Se encuentra localizado en la Loma del Santuario, conocida originalmente como “Loma del Muerto”, al Sur del plano  municipal; Su fachada principal está aplanada y pintada con colores tradicionales religiosos, sus muros son de sillar de 55 cm. de ancho, su cubierta está machihembrada, con armadura de madera de lámina acanalada, inclinada a dos aguas, de un solo nivel y es propiedad federal: Tiene barda atrial de piedra con arcos invertidos y pórtico. Del lado Sur del atrio se construyeron anexos para oficinas y casa cural.

 
Loma del Muerto.

La superficie del predio mide 5,317 m2, con un área construida de 1,035 m2

El templo es de planta de cruz latina, con retablos de mármol de fines de siglo XIX a principios de siglo XX, tiene coro de losa de concreto; En su interior se encuentra la Virgen de Guadalupe, estupenda escultura de bronce policromado, obra de Rosa María Ponzanelli.


 Vista panorámica.

El Santuario vigila desde lo alto la ciudad y encontramos, para recrearnos la vista, la panorámica más hermosa de nuestra Capital; Esta bellísima construcción de estilo neoclásico popular, da a Victoria el primer  templo de dos torres.

El 15 de julio de 1897, es designado Don Filemón Fierro y Terán (1859-1905), tercer Obispo de la Diócesis de Tamaulipas sustituyó al segundo Obispo de la entidad, Dr. Eduardo Sánchez Camacho, religioso heterodoxo quien negó las apariciones de la Virgen de Guadalupe; a quien se le atribuye el mérito de la iniciación de este inmueble, dejándolo inconcluso debido a su muerte, acaecida en 1905.


Construcción iniciada en 1897.

Antes de su llegada, el culto a la Guadalupana ya existía en La Loma, como lo indica un plano de la ciudad fechado en 1895; La conclusión de la obra se debe al Vicario General y Gobernador de la Sagrada Mitra de Victoria, Don Silvestre C. de León en 1927, quien recibiera valioso apoyo de Don Pedro Sosa Miranda, en cuyos terrenos de su propiedad estaba asentado el templo y de los cuales se extrajo el sillar necesario para terminar el segundo cuerpo de las torres.

Don Pedro Sosa Miranda (1852-1949), nativo de Hidalgo, Tam., fue un gran benefactor social y en sus talleres se realizaron los trabajos de herrería de puertas y ventanas del inmueble.



Imponente construcción de la época.

Destacan de sus características arquitectónicas: la doble cornisa con que rematan el cuerpo principal y los dos cubos de las torres. En su frontispicio, una puerta de arco de medio punto, está flanqueada por dos pares de columnas corintias adosadas y sobre pedestal que rematan en la primera cornisa. Sobre la segunda hay un arco rebajado moldurado con un ojo de buey en el centro y sobre este nicho, dos rosetones a los lados, que forman el tablero lobulado con que remata la fachada.


 Parte frontal.

En la torre izquierda lado Sur está el campanario y sobre la torre derecha, con la que se termina el templo, está colocado el reloj que donara Doña Carmen Romero Rubio de Díaz Mori en 1910, instalado en 1948, ya que anteriormente estuvo en el templo del Sagrado Corazón de Jesús.


 Cruz de hierro.

El 11 de diciembre de 1992, se inauguró la escalinata al Poniente, que se convierte en un nuevo acceso, que preside su cruz original de hierro y permite al Santuario lucir toda su belleza. El Comité Pro-construcción y Remodelación lo integraron las estimables damas: Sra. Clara Mansilla de Guillén, Sra. Leticia Montemayor de de León y Sra. Concepción Guillén de Salazar. Testigos de honor e invitados especiales: El Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Ing. Américo Villarreal Guerra, Gobernador del Estado, el electo, Lic. Manuel Cavazos Lerma, Presidente Municipal Lic. Ramón Durón Ruiz, Fray Raymundo López Mateos, Obispo de Ciudad Victoria, Monseñor Cesáreo Diez de Pinos e infinidad de fieles católicos, en el frente del santuario de nuestra señora de Guadalupe existe una gran explanada mirador, que preside su cruz original de hierro. La construcción de este proyecto eliminó los árboles que cubrían la fachada, lo que permitió al Santuario lucir toda su belleza.


Escalinata del Santuario.

Su antiguo acceso lateral en la vereda fue cerrado y tras esta nueva explanada, se abrió una nueva escalinata, que remata en un pórtico que bifurca, al iniciar el acceso, una estupenda escultura de la Guadalupana de bronce policromado, sobre un pedestal esférico, que a la vez se convierte en fuente de aguas saltarinas. El evento de inauguración  se  convirtió en una ceremonia que fue un  verdadero festival a la Patrona de México, donde los danzantes, pastores y hermosas pastorelas, brindaron lo mejor de ellos a la virgen Guadalupana.


 Interior del inmueble.

Los compromisos de matrimonios religiosos de las parejas que envueltas en el aroma de jazmines, nardos y otras flores blancas que inundan el interior del templo,  arrodillados ante el altar,  desbordando felicidad unen sus vidas, haciendo pactos de amor eterno, jurándose  estar unidos hasta que la muerte los separe, ocasión que permite lucir a la novia el vestido blanco, tan soñado desde la infancia; el novio apuesto, gallardo, radiante y varonil, a quien acompañan sus padres, amigos y demás familiares que acuden para testificar la unión con la bendición por Dios.                  

Los actos ceremoniales de: bautismos, confirmaciones, primeras comuniones, cumpleaños, órdenes sacerdotales, aniversarios especiales, etc., siempre han tenido toque muy distinto, desde siempre, la lucidez de ellos le dan un y clásico para todos los fieles católicos.          



 Panorámica actual del inmueble.

Los niños de aquellas buenas épocas, deberán recordar los laterales de la loma, que eran utilizados como resbaladillas, que siempre terminaban en pantalones rotos, con su respectivo regaño y amenaza de no volver a dejarlos ir.   

      

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