martes, 17 de mayo de 2016

“ASÍ ERA LA VIDA …. ANTES DE DON JOSÉ DE ESCANDÓN”

“ASÍ ERA LA VIDA …. ANTES DE DON JOSÉ DE ESCANDÓN”

1750 Don José de Escandón

La hoy Ciudad Victoria siempre ha sido espacio para la convivencia de generaciones de hombres y mujeres que a través de la historia han construido el patrimonio que hoy tenemos. Una historia que se significa por el espíritu de lucha y la entrega depositada en las grandes batallas por la Nación; donde se concentran la actitud bravía y la nobleza del norteño; la alegría y la cadencia espiritual del Huapango, el folklore y trabajo constante de los costeños, la apacible tranquilidad y el esfuerzo diario del serrano. Esta Capital del Estado es punto estratégico de encuentro entre los tamaulipecos, la ciudad que habitamos refleja el desarrollo productivo que nos distingue, al mismo tiempo que es asiento de manifestaciones culturales que nos dotan y forjan de identidad  reafirmando nuestra diversidad.  

1750 Asentamientos indios

Al amparo de la Sierra Madre, Victoria se suma con el trabajo cotidiano de su gente, al engrandecimiento de nuestro Estado y nuestra Patria. Una ciudad que en sus paisajes urbanos, expresa la presencia de sus habitantes. Para valorar nuestro presente, hay que mirar hacia atrás y conocer nuestras raíces. 
El Balcón de Moctezuma está a 15 kilómetros del Trópico de Cáncer entre 900 y 1000 metros sobre el nivel del mar y se localiza a 26 kilómetros al suroeste de Ciudad Victoria, siguiendo la carretera que conduce a Jaumave. Se desconoce quiénes fueron sus pobladores originales, pero por las estructuras y la forma arquitectónica se deduce que eran de procedencia huasteca. También existe la posibilidad de que la hayan habitado grupos Chichimecas que conocieron la vida sedentaria y que mantuvieron contacto cultural y comercial con la Huasteca. Debido a sus dimensiones, se considera que éste jugó un papel muy importante en las relaciones y rutas comerciales que posiblemente llegaron hasta el sureste de Estados Unidos o hacia el sur, con los grupos huastecos. Probablemente tuvieron una estructura jurídica con jefes chamanes o sacerdotes. Por otra parte, el número de estructuras, así como el tamaño y el peso de los muros de los basamentos de sus casas, nos hace pensar que había una sólida organización social. Su economía debió basarse en la recolección y la cacería, y complementarse con algunos cultivos de maíz, de frijol o de calabaza, aunque hasta ahora no se han identificado las áreas dedicadas a tal actividad. Se han localizado, también, alrededor de doscientos entierros humanos, en su mayoría flexionados, lo mismo sentados que en decúbito lateral, derecho o izquierdo. En opinión del antropólogo Sergio López, quien ha analizado los restos, existieron al menos dos tipos de población conviviendo en Balcón de Montezuma, una de complexión robusta y alta y otra delgada y de estatura mediana.
A la llegada de los conquistadores, habitaban esta región cercana al Balcón de Moctezuma, cuatro grupos étnicos, todos ellos considerados bárbaros y belicosos, que vivían de la caza y de la recolección, como los Janambres, Pisones, Siguillones y Pames. La distribución de los grupos humanos estaba: en el Norte vivían grupos de Coahuiltecos, en el Centro indios Pisones y Janambres, en la Sierra de Tamaulipas vivían diversas etnias entre las que destacaban los Olives, que llamaban a su zona Tamaolipa. Fue precisamente Fray Andrés de Olmos, quien llamó a la Misión de los Olives, Tamaolipa, que significa “lugar de los 0lives”. En la Sierra Madre Oriental perteneciente a Tamaulipas, habitaban grupos de 300 a 500 delimitados, desde el Cerro del Jabalí hasta los límites con la Huasteca. Es decir entre el Sur de la Sierra Oriental de Tamaulipas y el Norte del Río Pánuco, imitadores de la cultura mesoamericana y en el Sur los huastecos, emparentados a su vez con la cultura Maya.

1750 Escudo Villa de Aguayo

El dialecto más difundido era el “huasteco”, pertenecía a la familia lingüística mayense y emparentado en su escultura y fonética con la lengua Chicomucelteca del grupo Maya de Chiapas y Guatemala.

Vestían rústicamente apenas con lo mínimo y en el Invierno usaban pieles de animales para protegerse del frío.

Estos grupos indígenas eran nómadas, cazadores y recolectores. Cazaban venados y animales pequeños, recogían tuna, maguey, mezquite, nopal y lechuguilla.

1750 José de Escandón Colonización


            Se organizaban en pequeñas bandas, los guiaba un Jefe o Cacique entre los que destacaron: “Chivato”, “Toro” y “Juan Capitán”, en la época colonial de estos indios los más característicos fueron los Janambres, eran intrépidos y valientes guerreros que inspiraron terror, tanto a los Pisones como a los pueblos sedentarios de la Sierra de Tamaulipas. Sus armas eran el arco y la lanza, acostumbraban a usar tatuajes, vivían en cuevas y se agrupaban en pequeñas bandas. Su belicosidad se traducía en ataques sorpresivos y engaños. Se comunicaban entre sí con columnas de humo que los conquistadores llamaban informes de tizonazo.

1755 Ataque de indios janambres


Sus conocimientos empíricos y de Herbolaria: el miedo a los fenómenos desencadenados por la naturaleza, el temor a la enfermedad, a la soledad y a la muerte, crearon en los pueblos ciertas supersticiones y creencias religiosas. De esta forma: Aztecas, Totonacas, Mayas y demás pueblos que habitaron Mesoamérica, le dieron un sentido mágico a los cuerpos celestes, animales y plantas que los rodeaban. Algunas de las plantas medicinales que se usan en nuestra comunidad son: Guayabo, Arroz, Trigo, Soya, Manzanilla, Tila Boldo, Hierba de San Juan, Tuna, Amapola, Hierbabuena, Álamo, Apio, Naranjo, Ajonjolí, Zempasúchil o Flor De Muerto, Digital, Sábila, Nopal y Maíz.

          A todos ellos atribuyeron cualidades curativas, se les encontró propicios para ritos y ceremonias religiosas. Así fue como todo el conjunto integrado por la magia, la tradición, la ciencia aborigen y la superstición, dio origen al empleo de brebajes orientados a estimular, inhibir o curar al individuo de todo tipo de males. Muchas de esas creencias mitos y supersticiones perduran aún en las clases populares de la población mexicana, al lado del empleo terapéutico de plantas, raíces y flores cuya efectividad ha sido ampliamente probada.

Ellos consumían mucho el mezquital que obtenían moliendo la vaina del mezquite, pues veían que al comerlo se enfermaban poco, ya que tiene un alto valor nutritivo.

BALCON DE MONTEZUMA


En la producción de objetos artesanales participaban activamente todos los miembros de la familia, cada uno con tareas específicas. Ya que se han rescatado abundantes fragmentos de cerámica, entre los que destacan algunas vasijas decoradas y pintadas en negro sobre fondo blanco. En la fabricación de cerámica, el papá con la ayuda de los hijos mayores extraen el barro, lo acarrean y reúnen leña para el horno. El papá cuece la cerámica en el horno y la mamá prepara el barro, moldea las piezas, las seca y las pinta. Estas labores son parte de la educación familiar y se transmiten de padres a hijos. Cuando se trata de textiles la mujer realiza las prendas en el telar de cintura y el hombre en el telar de pedales.


Conocemos pocas palabras de su dialecto, dos de las palabras son las siguientes: Huilanches: que significa utensilios, Jol: que significa tumbas.

MAPA DE LA SIERRA GORDA

No se tienen datos exactos de su religión, aún cuando se les atribuyen ciertas ideas totémicas y durante danzas rituales en las que se consumía bebida de peyote.
Construyeron depósitos de agua hechos de piedra con fines domésticos.
También bebían el llamado Mezcal del Maguey, aprovechando lo grueso de las pencas cocidas en hornos de piedra y tierra.
Con la pacificación de Tamaulipas se emprendieron trabajos de explotación en los puntos llamados de San José y San Nicolás obteniéndose: oro, plata, cobre, plomo y hierro en buena proporción y antes de un año de fundado San Carlos, en San Nicolás existía ya un importante caserío, solicitando sus vecinos que se elevara al rango de real en abril de 1767.
A un nuevo cambio de autoridades Virreinales asciende el Marqués de Croix, que suspende nuevas fundaciones hasta no cesar su estado, enviando en 1768 al visitador José Osorio y Llamas abogado de los Reales Consejos, para que se practicara el repartimiento de tierras a los colonos en las jurisdicciones de sus villas.

Restos aruqeologicos del Balcon de Montezuma

Esta acción fue de suma trascendencia, porque surgieron rancherías de importancia al trasladarse los vecinos a habitarlas, ante la seguridad de la tenencia de sus tierras. El poblamiento entra en una nueva etapa ya que desde estos nuevos puntos, en partidas y con los vecinos de las Villas, se logro el dominio total del territorio, desapareciendo casi por completo las tribus indígenas del nuevo Santander al emigrar éstas o reducirse a los pueblos.
Ya para 1772, ante la pacificación total del territorio, prosperan algunas villas y haciendas en la ganadería a gran escala, siendo el territorio visitado por ganaderos del centro de la Nueva España en la compra de ganado, iniciándose en el territorio un proceso de ruralización, quedando algunas villas casi despobladas y surgiendo numerosos asentamientos rurales populares.

Señalamiento donde pasa el Tropico de Cancer



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